El año que acaba de finalizar 2020 comenzó con buenas proyecciones de crecimiento en el sector turismo a nivel mundial, ciudades abarrotadas donde la problemática se centraba en como limitar la llegada de tanto visitante y el impacto que genera a la sociedad y en el ambiente.



En el Perú la discusión estaba enfocada en buscar alternativas de llevar más turistas internacionales a Machupicchu (MAPI), siendo restrictivo con el turismo Nacional, desde un alto costo de llegar a MAPI, hasta las grandes reservas que realizaban agencias de viaje receptivas (AA.VV.) del Tren, copando la mayoría de los asientos, generando para el turista nacional toda una odisea para acceder a MAPI, con la complacencia de la cadena productiva del sector, debido a que de alguna manera recibían un mínimo beneficio.






Algunas AA.VV. se jactaban en mencionar que solo atiende a turismo receptivo. Como ejemplo en las ferias de comercialización de productos turísticos si querías negociar con los “grandes”, ofreciendo nuevos destinos y solo te decían, si tienes un producto para receptivo converso contigo y te encaraban toda la problemática del destino nacional que no sea el Cusco que intentabas presentar.




En un segundo punto tenemos nuestras áreas naturales protegidas (ANPs), algunas dejadas a su suerte sin el presupuesto adecuado, sin embargo, se muestran como la luz al final del túnel, pero no olvidemos que fueron concebidas para la conservación donde lo importante es el recurso natural, el nuevo turismo tiene que ser totalmente consiente del lugar donde se encuentra, existen experiencias maravillosas de un adecuado trabajo entre el SERNANP, la comunidad y el empresario local.



Los emprendimientos que se encuentran en las zonas rurales o zonas de amortiguamiento de las ANPs que han venido trabajando paso a paso, son nuestra infraestructura turística de avanzada, lo que busca el nuevo turista, en muchos casos ya están adecuados con la tecnología, con la capacitación en bio seguridad y en están generando ingresos y empleos en el sector de forma adecuada.

Quienes están al final del tren son las AA.VV que solo se enorgullecían de vender receptivo, las corporaciones de Hoteles citadinos que no quisieron buscar nuevos destinos, complacidos en vender solo el Sur dejando mínimos ingresos a los actores más débiles de la cadena, ahora los vemos gestionando solos en los ministerios y el congreso sin representatividad, buscando beneficios tributarios que esperan que todos los peruanos les brindemos para salvar a un grupo de empresarios que siempre miro con desprecio al turista Nacional.



El mundo da muchas vueltas ahora les toca a ellos esperar el retorno del turismo receptivo un par de años, como lo dijo la propia Ministra, tenemos que ver en las perspectivas mundiales, quien en su sano juicio iría a un casino, quien planificara un evento en un ciudad tugurizada con todos los riegos que eso significa, es complicado por los empleos que genera, sin embargo hay una tendencia que los trabajadores que fueron despedidos por estas grandes empresas del Turismo están siendo convocados por empresas más pequeñas que buscan la sostenibilidad en estos nuevos destinos nacionales, porque son mano de obra altamente calificada que ayudara a mejorar la calidad del destino.


El sector Público como Mincetur y Promperú, debe salir de su burbuja pensar fuera de la caja ya basta de ideas que no ayudan en nada, como ferias virtuales que no generan resultados, Marketplace para beneficios de algunos, o con políticas de escritorio elaboraras por personas que nunca han desarrollado u operado un producto turístico en el País.


Es momento de utilizar al sector privado que realmente está trabajando a través de sus gremios regionales, no escuchando a sendos lideres limeños que no representan a nadie y solo cuidan sus intereses.

La Ministra del sector conoce los procesos de consenso, las herramientas, ha trabajado en ello, es momento de convocar y realmente hacer un cambio en el sector turismo nacional escuchándonos todos, basta de poner piedras en el camino. Tecnifiquemos el sector con funcionarios altamente capacitados con experiencia en el mismo.



Finalmente miremos al turismo interno como una oportunidad para el desarrollo de nuestro país de forma sostenible, donde nosotros mismos nos volvamos a enamorar del Perú, y nos demos cuenta que lo más importante es la experiencia que nos llevamos y somos expertos en crearla.



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Ahora que vamos a volver

El estado Peruano ha entablado un campaña de turismo Interno para promover que los ciudadanos recorran los principales atractivos turísticos y por ende utilicen los servicios turísticos que son necesarios para que la cadena de valor funcione, ha realizado esfuerzos en conseguir la certificación de Safe turismo de la WTTC, por la presentación de protocolos de operación elaborados desde gabinete, sin embargo se olvide de lo más importante que es la gestión a los tres niveles de gobierno, el nivel nacional como el Mincetur ente normativo que tiene que coordinar y asegurar el cumplimiento de la normatividad vigente, el nivel regional quien debe asumir el liderazgo y coordinación en regiones y el nivel local que son las municipalidades que tienen la facultad fiscalizadora, como todos sabemos es quién debe hacer cumplir los protocolos, Entonces, es el gobierno local el eslabón más débil de la cadena, con limitados recursos económicos y humanos, con bajo de nivel de capacitación, quien asume toda la responsabilidad del sector Público, tantas veces hemos escuchado de los funcionarios de Lima “es que ello no es mi competencia”, se supone que el nivel regional debe apoyar sin embargo el 95% de las direcciones regionales tienen limitados recursos económicos y baja capacidad de gestión.



Los únicos que cuentan con presupuestos importantes son el Mincetur, PROMPERU. Podemos ver su nivel de gasto contratando influencer que por unos minutos de grabación cobran altos honorarios, o campañas de lanzamiento dando la espalda a la regiones y gremios, que miramos con cierta nostalgia estas actividades desarrolladas en Lima.

Quien tiene la tarea más difícil, son los micro y pequeños empresarios (MYPES) que son; como lo dice el propio Mincetur el 98% de las empresas del Sector, quienes tenemos que preocuparnos por cumplir a cabalidad los protocolos, cuidar a nuestros colaboradores y clientes, sin ninguna ayuda directa del estado somos quienes asumiremos la responsabilidad si algo sucede. Lo sabemos y tenemos claro que no podemos reducir el riesgo a 0, quisiéramos hacerlo, pero es muy difícil.

Cuando un visitante llega al destino quiere estar seguro, siente que es un escape y asume que el riesgo es el mínimo, quiere sentirse tranquilo y confiando, pero todos sabemos que no es así.

Demandamos al Gobierno, al Mincetur y a sus funcionarios un poco más de empatía por ese 98% de MYPES, que estamos dando la lucha, no dejando que el barco se hunda, algunos han caído en la batalla pero seguimos navegando, por favor los invitamos a pensar fuera de la caja, fuera de su burbuja y escritorio en Lima o solo escuchando a la ese 2% de grandes empresas o aún solo gremio Limeño que no representan al Perú, que tienen el acceso de hablarles al oído, recuerden una frase que debe ser el paradigma de todo funcionario público el BIEN COMÚN SOBRE EL BIEN PERSONAL.

Y esto se realiza, ahora si debemos pensar en volver.


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En la nueva normalidad post Covid-19, uno de los intereses más sobresalientes de las personas que residen en la ciudad, es realizar actividades recreativas y de entretenimiento que esté en conexión con la naturaleza, principalmente donde el enfoque se centre en el medio natural que conserve el patrimonio paisajístico, resaltando las Áreas Naturales Protegidas.

Estas nuevas prácticas, en las que están comprendidas el turismo rural, de aventura y ecoturismo se deben determinar siguiendo los lineamientos que rige las jurisdicciones según su dependencia. En el Perú, si bien es cierto contamos con espacios idóneos para desarrollar nuevas modalidades de turismo, sin embargo es importante cumplir estándares de calidad para la diferenciación y competitividad de los nuevos productos turísticos.

Es necesario profundizar aspectos de sensibilización donde exista la correlatividad entre los ejes de la sostenibilidad (económico, social y ambiental), identificando nuevas oportunidades de desarrollo entre las comunidades involucradas y que a su vez los participantes logren identificar un mercado laboral atractivo y potencial.


GESTION DEL TURISMO DE AVENTURA
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Los invitamos a conocer este apasionante forma del trabajo del Turismo siempre con el objetivo de la reducción de riesgos y tener experiencias en contacto con la Naturaleza



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